martes, 6 de octubre de 2009

Meteorológico

¿Qué pretendes recoger, si siembras tempestades?

Sol a raudales

Los egipcios se bronceaban mientras rezaban a su dios Ra.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Reciprocidad



Ayer se marchó. Me dejó de la noche a la mañana, sin darme ninguna explicación. Porque así es ella.
Imagino que debió levantarse muy temprano. No noté su ausencia hasta que extendí mi brazo izquierdo para rodearla, como he hecho cada día que hemos despertado juntos.
No fue muy explícita en su despedida. Tan sólo me dejó una corbata que había comprado para mi próximo cumpleaños, y una nota: "No olvides el mío".
Faltan también pocos días, y ella sabe que mis regalos siempre han estado a la altura de sus caros caprichos.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Quince citas con la Historia



I
En la Edad de Hielo se cultivó con devoción la vida familiar. Fuera de casa no había quien aguantara el frío.

II
En la Edad de Piedra se escribía percutiendo con un punzón sobre este material. En la Edad de Hierro... se dejó de escribir.

III
Los egipcios nos dejaron las pirámides. Grecia y Roma, lenguas difíciles de aprobar en el bachiller.

IV
Se dice de los normandos que atacaban a distancia. Pero cuando estaban bajos de pilas, cualquiera podía cogerlos desprevenidos.

V
La Edad Media fue una época en la que aumentó considerablemente el erotismo. Todas las mujeres usaban liguero.

VI
El Antipapa siempre iba a la contra, pero ejercía de Papa.

VII
Los Alquimistas trataban de convertir cualquier gallina de corral en la gallina de los huevos de oro.

VIII
Cristobal Colón descubrió que estaba equivocado cuando, por más que buscó, no encontró el Ganges.

IX
Durante el Renacimiento, las mujeres eran obligadas a dar a luz al mismo hijo repetidamente.

X
El Barrococó fue un arte excesivamente afectado y cargante.

XI
El Neoclasicismo vino repitiéndolo todo, aunque nunca se denunció a nadie por plagio.

XII
El Romanticismo acabó, pero nunca terminamos de salir de él.

XIII
El siglo XX tuvo demasiados ismos como para nombrarlos todos. Sin embargo, el istmo de Panamá decidieron romperlo en dos pedazos para hacer un canal.

XIV
Durante la Guerra Fría las relaciones internacionales estuvieron muy calientes.

XV
De la época actual, mejor no hablar.

martes, 8 de septiembre de 2009

Doce desiertos




Desierto I - Tiempo

Cuando te adentras en el desierto, te conviertes en parte de un gigantesco reloj de arena.
Salir a tiempo es la diferencia entre la vida y la muerte.

Desierto II - Incrédulo

Ilusión óptica, espejismo, visión... Agonizo en el desierto al borde de un lago de agua dulce, dando por sentado que sólo está en mi mente.

Desierto III - Con los cinco sentidos

Oigo un viento que sopla sin aromas. El tacto es áspero, de tierra. La vista sólo alcanza a ver el sol y un horizonte infinito de polvo que deja un gusto seco en la garganta. Estoy en el desierto.

Desierto IV - Desamor

Tu amor apareció como oasis en el desierto de mi vida. Pero resultó ser espejismo.

Desierto V - Heridas

Las caravanas dejan cicatrices en el desierto que el viento se encarga de curar.

Desierto VI - Similitudes

Las dunas son camellos de arena. ¿O son los camellos dunas con patas?

Desierto VII - Antepasados

Los fantasmas de los tuareg son los moradores de los espejismos del desierto.

Desierto VIII - Huellas

Perdido en el desierto, cada huella que dejo marcada en la arena forma parte de un sendero hacia la vida o la muerte.

Desierto IX - Caminos

En el desierto hay rutas invisibles que conducen hacia su salida. Otras, engañosas, llevan directamente hacia la desesperación.
Sólo sobreviven los que conocen el lenguaje de la arena.

Desierto X - Reto

—Te cubriré con asfalto y hormigón—amenazó la ciudad en pleno crecimiento.
—Te enterraré bajo mis arenas —respondió sin inmutarse el desierto.
La ciudad cubrió al desierto en dos décadas. Dos siglos después, desapareció bajo las arenas.

Desierto XI - Movimiento síncrono

Imposible salir de aquel desierto: las dunas avanzaban en la misma dirección y sentido de mis pasos.

Desierto XII - Triste vapor

Tu cuerpo es el desierto sobre el que se evaporan mis lágrimas.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Domingo fugaz



Huida
Era su tercer intento de fuga. Pero ninguno salió bien. El nivel de la tocata exigía unos arreglos más elaborados.

Devolución
El bebé dormía mal, lloraba y no asimilaba bien el alimento. Afortunadamente aún estaba en garantía.

Efecto mariposa
Tu pestañeo produjo un huracán en mí interior.

Accidente ocular
El huracán tuvo que ir rápidamente a buscar un oculista. Se le había metido un tejado dentro del ojo.

Causa probable
La sombra de la duda es alargada. La causa principal son los palitos de las des.

De azares y cotilleos
Hay casualidades curiosas: primero provocan un hecho azaroso en tu vida, y luego se entrometen en ella queriendo saber todos los detalles.

Estresados
Los signos de exclamación no ganan para sobresaltos.

Cercanos
Entre lo real y lo irreal sólo hay una letra con cabeza y otra por necesidades ortográficas.

Ahorro
El personaje de papel llevaba impresa su historia.

Nocturno
Explorábamos la noche buscando caminos entre tinieblas. Encontramos un atajo que nos condujo al día siguiente sin seguir en la pesadilla.

Lienzo
Imagino paisajes imposibles. Trato de crear lo que ningún dios fue capaz de concebir en su mente. Elijo los pinceles.

Giro
El viento envuelve nuestras palabras, las hace girar, las distorsiona, hasta tal punto que nuestra amigable charla acaba en enfrentamiento.

Mudanza
Me mudo de vida. He encontrado otra con mejores posibilidades.

Señales
Descubrí que la casa estaba encantada cuando, por la noche, las velas comenzaron a temblar.

Ópera mariposa
Durante la representación, Madame Butterfly agitó sus brazos. Un pequeño huracán se propagó desde la platea hasta los palcos. Hubo aplausos.

Decepción
El artista abstracto sintió su fracaso cuando cada asistente a la exposición trataba de ver objetos cotidianos en sus lienzos.

Inicios
Me interesé por la microficción desde el día en que mis tuits comenzaron a tomar sus propias decisiones.

Imagen - Umberto Boccioni: "Dinamismo del Ciclista" (1912)

sábado, 29 de agosto de 2009

Brevísimo

Cuento tres palabras.

jueves, 27 de agosto de 2009

Sufijos discrepantes



Quise escribir la historia de un tipejo delgaducho que vivía en un pueblecito. Cada día iba a su trabajo montado en un borriquillo. Su empleo consistía en manejar una prensa de aceituna. A veces llevaba de vuelta a casa unas garrafitas de aceite en los capazos de su borriquito. Con el aceite y una hogaza de pan alimentaba a sus chicuelos.
La historia prometía, pues tenía pensadas muchas anécdotas para ese señor.
Sin embargo, a él no le gustó el principio de mi relato. No se sentía bien como tipejo delgaducho, y pretendía ser un tipo delgadito. Entonces ya me obligaba a hacerlo vivir en un pueblucho e ir a su trabajo montado en un borricuelo para alimentar a sus chiquitos. Hasta ahí no existía mayor problema, pero no hubo manera de que llevara el aceite en unas garrafejas, porque el cuento quedaba muy feo y se estropeaba.
Así pues, dejé de escribirlo.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Cuestiones ligeras y de peso



Moneda
corriente
En casa guardo agua del río, en la caja de caudales.


Enfermo
Aunque sea buena su salud, un dictador siempre estará en un Estado lamentable.

Rotundo
Niego rotundamente haberlo negado rotundamente. No es mi estilo.

En vuelo
Mi mente vuela. Cuando aterrizo, trato de hacerlo en lugares desconocidos para no volver de golpe a la rutina.

Cortante
Siempre deseé, como Alicia, saltar a través del espejo. Ahora que lo hice, descubrí que al otro lado sólo estaban las urgencias de un hospital.

Eminente
De joven colaboró en un laboratorio de investigaciones científicas. Acabó sus días en una biblioteca. Pero sólo era un ratón.


jueves, 20 de agosto de 2009

La carretera



Los hombres estaban pintando las líneas. "Será el último día después de ocho meses", pensé ayer en el momento que vi las marcas blancas más o menos rectas sobre el asfalto negro de la carretera.
He seguido su evolución, día a día, desde que empezaron picando y cavando sobre el suelo árido de aquella especie de páramo que veo correr paralelo a la ventana de mi tren matutino.
Durante estos casi ocho meses los he visto llegar a las 7:32 de la mañana, en la oscuridad o con las primeras luces hace unos meses y ahora ya con el día claro. Bajaban del furgón del presidio y comenzaban la tarea. Cuando regresaba de mi trabajo, allí seguían. En invierno con el frío de la tarde, y en esta época del año bajo un sol voraz. Siempre he pensado que la carretera era una mezcla de betún, piedra desmenuzada y fluidos humanos.
Hoy, cuando como cada mañana he subido al tren y me he puesto en la ventanilla que da al otro lado de la estación, los hombres ya no estaban allí. La carretera tampoco.
Antes de que el tren se haya puesto en marcha, he visto venir el furgón del presidio a lo lejos. Otros presos se han bajado. Han comenzado a picar y cavar sobre el suelo árido de aquella especie de páramo.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Personajes extraviados



Hace unos días los amigos de lo ajeno entraron en casa.
Seguro que cuando vieron la biblioteca, pensaron que entre los libros se escondería algún tesoro, en forma de billetes de banco. No sabían que el único tesoro eran las historias que cada uno de ellos narraba.
Cuando entré en casa vi, con desagradable sorpresa, todas las estanterías vacías y los libros sobre el suelo, algunos abiertos, otros con las encuadernaciones rotas. Con toda la delicadeza que pude les pasé el plumero, los acaricié con un trapo suave de gamuza y los volví a colocar en sus estanterías. Creo recordar que casi en el mismo orden que estaban antes del percance, porque tengo en la mente la disposición de la biblioteca. Aunque crece con frecuencia, el grueso de los libros lleva estando en su lugar desde hace años.
El problema es que tanto movimiento no ha debido sentar muy bien a los personajes: cada vez que abro un libro encuentro una nueva sorpresa.
En estos días, ya he tenido que rescatar a Don Quijote de la Odisea para devolverlo a La Mancha, de donde nunca debió salir. A Ulises tampoco se le dio bien la lucha contra molinos de viento... Y a un Aureliano Buendía totalmente desconcertado con su nueva trama, pues había recalado en el Café Triste de McCullers, tuve que indicarle el camino hacia Macondo, donde seguir con su centenaria soledad.
Algunos casos han sido más difíciles, los distintos personajes y tramas de Italo Calvino en "Si una noche de invierno un viajero...", se han entremezclado de tal manera en otras obras, que el puzzle resulta casi imposible de resolver.
Cuando he preguntado a algunos personajes por lo sucedido, me han dicho que como experiencia resultó interesante, pero que no soportaban por más tiempo estar fuera de contexto.

Fotografía de camaraviajera, vía Flickr (retocada)

martes, 18 de agosto de 2009

Planeta musical



Orbitaba alrededor de un sol feo.

A propósito...



Asistí a la inauguración de la pinacoteca, elegantemente vestido con mi traje de cuadros.

jueves, 13 de agosto de 2009

Espera, que te lo cuento...




El psiquiatra matemático atiende a sus pacientes irracionales. En la mayoría de los casos, el tratamiento consiste en elevarse al cuadrado.

S
iento que he dejado de ser yo, que sólo soy un recuerdo en la mente de alguien que no consigo identificar.

P
ara protegerlo contra los golpes, el mejor sitio donde guardar un reloj de arena es en el bolsillo de una muñeca de trapo.

El Director de la Coral escribió un libro, de canto. Durante la representación, los intérpretes tenían que leerlo, de perfil.

Recibo un mensaje en una botella: "Hipoclorito sódico. No ingerir".

Aquel día encontró un enorme y sorprendente tesoro: el lugar donde estaban las ilusiones perdidas.

miércoles, 12 de agosto de 2009

El lado desenfadado y...



I

Me confesaste cuáles eran tus miedos. Ahora sabré mejor cómo atormentarte.

II

He cometido un pecado muy original.

III

El padre de la física moderna no estaba de acuerdo con que su hija lo enseñara todo...

IV

De mi infancia recuerdo la in. De fancia, no he vuelto a saber nada.

V

Fui al médico a recoger el alta. Me llevé mi certificado de defunción.

VI

Aquella patente era demasiado obvia.

VII

Hay lámparas con genio, y lámparas con mal genio. La mía funde todas las bombillas.



Ilustración: Portada de "Side Three, the Acoustic Adrian Belew"